Los televisores inteligentes de LG y la vigilancia detrás de la pantalla

Llevamos mucho tiempo criticando algo que, de algún modo, se ha convertido en la nueva normalidad: televisores y otros dispositivos conectados que actúan literalmente como espías en nuestras salas de estar, dormitorios y oficinas.

La última investigación de Gamers Nexus es un claro ejemplo del nivel de vigilancia que marcas premium como LG pueden llevar a cabo entre bastidores, o mejor dicho, detrás de la pantalla. El video original dura más de dos horas, y recomendamos encarecidamente verlo completo: es minucioso, entretenido y profundamente inquietante. Para quienes no dispongan de tanto tiempo, estas son las principales conclusiones.

Tu televisor te está escuchando cuando menos lo esperas

Después de que los investigadores aceptaran los acuerdos del televisor LG —seis en total, con otros cuatro documentos adicionales en la etapa de creación de la cuenta LG si querían utilizar aplicaciones—, el televisor se puso manos a la obra.

Capturaba fragmentos de audio de aproximadamente seis segundos de cualquier contenido que se estuviera reproduciendo, los convertía en huellas digitales compactas (digital fingerprints) y enviaba esa información a servidores operados por LG Ad Solutions, también conocida como Alphonso. Esto ocurría no solo al utilizar LG Channels y las funciones inteligentes del televisor, sino también cuando se usaba simplemente como monitor para un portátil conectado mediante HDMI.

Los datos enviados a los servidores de Alphonso vinculaban cada huella digital a un identificador del dispositivo, una marca temporal (timestamp), la entrada activa del televisor y una ubicación aproximada. Antes de aceptar los acuerdos, los investigadores no observaron el envío de estas huellas digitales. Sin embargo, eso no significa que el televisor permaneciera en silencio. Seguía intercambiando datos con los servidores publicitarios y de datos de clientes de LG, además de realizar escaneos frecuentes de la red local para detectar ordenadores, teléfonos móviles, servidores, impresoras, switches de red y otros equipos conectados.

LG cartografía tu hogar… y algo más

Durante las pruebas realizadas por los investigadores, este escaneo de red identificó al menos 38 dispositivos, incluidos teléfonos personales, ordenadores de trabajo, relojes inteligentes, un termostato y otros dispositivos de hogar inteligente.

Escaneo de red de un televisor LG mostrando 38 dispositivos detectados

Captura de pantalla de la investigación de Gamers Nexus en YouTube.

LG afirma que la detección de dispositivos ayuda a sus televisores a conectarse con otros equipos. La compañía también reconoce que las redes Wi-Fi cercanas y la intensidad de sus señales pueden utilizarse para estimar la ubicación del televisor. Independientemente del propósito declarado, la mayoría de las personas no espera que un televisor cartografíe silenciosamente la red doméstica y contribuya a determinar dónde se encuentra.

Las capturas de tráfico de red muestran la magnitud de esta actividad. En una prueba de una hora, un LG G3 utilizado únicamente como pantalla HDMI envió solicitudes a 29 endpoints diferentes, estableciendo un total de 107 conexiones. De ellas, 44 se dirigieron a servidores de Alphonso, transfiriendo aproximadamente 4 MB de datos.

Tráfico de red de un LG G3 durante una prueba HDMI de una hora

Captura de pantalla de la investigación de Gamers Nexus en YouTube.

Un modelo más reciente de la gama LG QNED no resultó más discreto. Durante otra prueba HDMI de 50 minutos, el televisor se conectó a 22 endpoints distintos en 157 ocasiones. De esas conexiones, 54 fueron a Alphonso y transportaron 5,2 MB de datos.

Tráfico de red de un LG QNED durante una prueba HDMI de 50 minutos

Captura de pantalla de la investigación de Gamers Nexus en YouTube.

Captando conversaciones a más de 20 metros de distancia

Tras activar la frase de activación del asistente de voz, los investigadores encontraron en la memoria del televisor transcripciones en texto plano de lo que este había escuchado. Incluso después de que una persona terminara de dar una instrucción, el televisor no siempre dejaba de escuchar inmediatamente. Esperaba entre 10 y 15 segundos de silencio antes de cerrar la sesión. Si alguien hablaba cerca durante ese tiempo, la conversación también podía acabar registrada en la transcripción. Con la sensibilidad del micrófono aumentada, el televisor fue capaz de captar conversaciones inteligibles a casi 70 pies de distancia (unos 21 metros).

La propia LG afirma que una sesión de reconocimiento de voz puede durar aproximadamente 18 segundos y reconoce que las conversaciones cercanas pueden aparecer en los resultados del reconocimiento. La compañía sostiene que esto no constituye una grabación continua fuera de una sesión activada. En la práctica, sin embargo, un simple “Hi LG” puede ir seguido de varios segundos de conversación privada que nunca estuvo destinada al televisor. Los investigadores no pudieron demostrar que LG enviara estas transcripciones a sus servidores; únicamente encontraron los registros almacenados localmente en el dispositivo. Aun así, capturar más contenido de voz del que el usuario pretendía compartir ya supone, por sí mismo, un problema de privacidad.

Tu mando a distancia también podría estar escuchando

La investigación pasó entonces de la recopilación de datos a las vulnerabilidades de seguridad. Los investigadores demostraron que un atacante podría convertir el televisor en un dispositivo de escucha incluso después de que se hubiera desactivado el micrófono principal integrado. Capturaron el audio transmitido por HDMI y el sonido procedente de una cámara web USB conectada, interceptaron el micrófono del mando a distancia mientras se mantenía pulsado el botón de voz y reconstruyeron conversaciones a partir de un micrófono secundario de baja calidad utilizado para el llamado «feedback del altavoz». Desactivar el micrófono silenciaba ese componente concreto, pero no impedía que un televisor comprometido siguiera escuchando.

Imagina una llamada confidencial en una sala de conferencias de un hotel o una consulta de telemedicina mostrada en una pantalla grande. El televisor parece ser simplemente una pantalla HDMI pasiva, pero un dispositivo comprometido podría grabar el audio incluso sin conexión a Internet, almacenarlo localmente y enviarlo más tarde cuando volviera a conectarse. Este escenario no es meramente hipotético. En una prueba controlada realizada en una sala de reuniones, los investigadores capturaron el audio de una videoconferencia transmitida por HDMI mientras el televisor estaba desconectado de Internet y recuperaron la grabación después de que volviera a estar en línea.

El seguimiento realizado por LG y estas vulnerabilidades de seguridad son problemas distintos. Pero ambos exponen el mismo riesgo para la privacidad: la pantalla presente en la habitación puede convertirse en un par de oídos más.

La tecnología detrás del seguimiento

Lo que los investigadores observaron en las capturas de tráfico de red tiene un nombre: Automatic Content Recognition (ACR), o Reconocimiento Automático de Contenido.

En términos sencillos, el televisor toma pequeñas muestras del contenido reproducido, las convierte en huellas digitales (fingerprints) y las compara con una base de datos multimedia. Esto permite identificar si estás viendo una película, una serie, un videojuego o un anuncio, incluso cuando el contenido procede de una consola o de un ordenador conectado por HDMI.

La tecnología no es nueva, y las preocupaciones relacionadas con la privacidad tampoco. Ya hemos hablado de este tema en numerosas ocasiones: desde cómo los Smart TV identifican lo que ves y los anuncios que LG introdujo en sus salvapantallas hasta el seguimiento de contenidos reproducidos a través de PlayStation y otros dispositivos HDMI.

LG explica en su Acuerdo de ACR e Información de Visualización y en su declaración de privacidad que el ACR puede analizar emisiones de televisión en directo, LG Channels y contenidos procedentes de dispositivos HDMI. Las huellas digitales generadas pueden combinarse con información sobre el televisor, la fuente del contenido, la red utilizada, la ubicación y la configuración de consentimiento del usuario.

La propuesta que LG presenta a los anunciantes es aún más directa. LG Ad Solutions afirma recopilar datos de visualización «a nivel de pantalla» (at the glass level) y utilizarlos para segmentar usuarios en función de los programas que ven, las aplicaciones que utilizan, los juegos, las consolas, las suscripciones, la exposición a anuncios, los hábitos de visualización y la ubicación. En su propio sitio web, la compañía invita a los anunciantes a «dominar la sala de estar y alcanzar todo el hogar conectado de LG más allá del televisor».

Sitio web de LG Ad Solutions promocionando el alcance publicitario en todos los dispositivos del hogar

Captura de pantalla de la investigación de Gamers Nexus en YouTube.

Gamers Nexus mostró cómo este discurso comercial se traduce en la práctica: un televisor premium que identifica todo lo que pasa por él, vincula esa información con datos de otros dispositivos y la envía a servidores publicitarios, incluso cuando se utiliza únicamente como monitor.

Los dark patterns convierten la elección en rendición

LG afirma que el ACR, el reconocimiento de voz y la publicidad basada en intereses son opcionales y están desactivados por defecto. La empresa también trata el ACR y los anuncios personalizados como acuerdos independientes. Sobre el papel, la elección parece sencilla.

Sin embargo, en el propio televisor la situación es mucho más confusa. Para descargar una aplicación, los investigadores solo necesitaban aceptar los Términos de Uso y la Política de Privacidad de LG. Aun así, el televisor mostraba seis acuerdos diferentes y destacaba visualmente la opción Seleccionar todo. Los cuatro documentos adicionales —relacionados con el ACR y los datos de visualización, la información de voz, la publicidad basada en intereses y entre dispositivos, y las comunicaciones de marketing— eran opcionales. Esa distinción existía técnicamente, pero la interfaz de LG hacía que fuera extremadamente fácil pasarla por alto.

Pantalla de configuración de un televisor LG mostrando seis acuerdos y destacando la opción Seleccionar todo

Captura de pantalla de la investigación de Gamers Nexus en YouTube.

Algunas aplicaciones requerían además una cuenta LG, lo que añadía otros cuatro documentos al proceso. Los Términos de Uso de la Cuenta LG, la Política de Privacidad de la Cuenta LG y la Política de Privacidad de Smart Media Product Membership eran obligatorios; el acuerdo de marketing no lo era. Sin embargo, la interfaz no dejaba clara esta diferencia: los cuatro documentos parecían igualmente necesarios, mientras que la opción Seleccionar todo volvía a aparecer destacada, otro ejemplo de dark pattern diseñado para empujar a los usuarios a aceptar comunicaciones comerciales.

Pantalla de la cuenta LG mostrando cuatro acuerdos y destacando la opción Seleccionar todo

Captura de pantalla de la investigación de Gamers Nexus en YouTube.

Si alguien realmente siguiera la recomendación de LG y leyera cuidadosamente todos los acuerdos, necesitaría mucha paciencia... y quizá pilas nuevas para el mando a distancia. Navegar por los seis acuerdos del televisor requirió 1.246 pulsaciones de botón. Los cuatro documentos de la Cuenta LG exigieron otras 1.459. En total, fueron 2.705 pulsaciones solo para superar la primera capa de documentación.

Estos diez documentos ya contenían más de 30.000 palabras. Los Términos de Uso para Estados Unidos y la política general de privacidad añadían otras 17.000 palabras, elevando el total a casi 50.000 palabras, el equivalente a entre tres y cuatro horas de lectura. Y no se trataba simplemente de texto jurídico inofensivo: detalles importantes sobre la recopilación de direcciones IP y MAC, ubicación, datos audiovisuales, información del router y actividad de dispositivos conectados estaban repartidos por los documentos y enterrados bajo un lenguaje legal complejo.

La configuración tampoco era mucho más clara. Una opción llamada «Cookies» solo se aplicaba a las cookies utilizadas para limitar la frecuencia con la que aparece un mismo anuncio, no a las cookies de publicidad o seguimiento en general. En otro televisor LG más antiguo, una serie de actualizaciones de firmware añadió una nueva opción llamada Limit Ad Tracking («Limitar el seguimiento publicitario»). Esta configuración no existía anteriormente y apareció desactivada por defecto, lo que significaba que el seguimiento publicitario no estaba limitado, aunque el propietario no hubiera aceptado ningún nuevo acuerdo.

Opción Limit Ad Tracking desactivada por defecto en un televisor LG más antiguo

Captura de pantalla de la investigación de Gamers Nexus en YouTube.

Técnicamente, los usuarios pueden decir que no. Pero cuando decir que sí requiere un solo clic en un botón destacado y comprender la alternativa exige 2.705 pulsaciones y varias horas de lectura jurídica, llamar a eso consentimiento informado resulta, como mínimo, generoso.

Qué pueden hacer los usuarios de AdGuard al respecto

La forma más segura de evitar que un Smart TV envíe datos a terceros es desconectarlo de Internet (y mantenerlo así: Gamers Nexus demostró que un televisor comprometido puede almacenar audio localmente y enviarlo en cuanto vuelva a conectarse). Para quienes aún quieran disfrutar de funciones inteligentes, AdGuard ofrece varias capas de protección de red.

La opción más sencilla es AdGuard DNS Público. Es gratuito y puede configurarse directamente en el televisor o, mejor aún, en el router para proteger toda la red doméstica. El servicio bloquea dominios conocidos por distribuir anuncios, rastreadores, phishing y malware, aunque no ofrece estadísticas por dispositivo ni reglas personalizadas.

AdGuard DNS Privado añade precisamente esos controles. Los usuarios pueden ver qué dominios contacta cada dispositivo, elegir listas de bloqueo, crear reglas personalizadas y configurar el filtrado de forma independiente para cada aparato, incluido el televisor. Esto facilita mucho descubrir a dónde intenta conectarse ese LG que tienes en el salón.

Quienes prefieran mantener todo bajo su propio control pueden utilizar AdGuard Home. Esta solución ofrece registros detallados, filtros personalizados y reglas por dispositivo sin enviar el procesamiento DNS a servidores de terceros, aunque requiere una configuración más avanzada.

De hecho, AdGuard Home tuvo una aparición inesperada en la continuación de la investigación de Gamers Nexus. Un usuario de Reddit colocó un LG C4 en una red IoT aislada y enroutó sus consultas DNS a través de AdGuard Home. En menos de 12 horas, el dominio us.nextlgsdp.com se convirtió en el más bloqueado, acumulando 4.615 solicitudes. Según el propietario, el televisor ni siquiera había sido encendido durante ese periodo. Otro usuario informó de que su televisor LG encabezaba sistemáticamente la lista de solicitudes bloqueadas.

Ahí es precisamente donde destaca el filtrado DNS: permite ver a qué destinos intenta conectarse el televisor y bloquea aquellos que no son deseados. Sin embargo, solo puede proteger la puerta de entrada; no puede cambiar lo que ocurre dentro del propio televisor. El problema es que el filtrado DNS bloquea dominios completos. Si una función legítima y un mecanismo de seguimiento comparten el mismo dominio, el bloqueo también puede afectar a aplicaciones, recomendaciones o actualizaciones. Además, no puede impedir el procesamiento local del ACR, la captura de audio por el micrófono, el escaneo de la red ni las vulnerabilidades de seguridad.

Para un aislamiento más sólido, coloca el televisor en una red IoT separada o en una VLAN y utiliza reglas de firewall para impedir que se comunique con ordenadores, teléfonos móviles y otros dispositivos de confianza. En Android TV o Google TV, AdGuard para Android TV puede añadir filtrado local y controles de firewall directamente en el dispositivo. Esta solución no puede instalarse en webOS, el sistema operativo de LG.

Ninguna herramienta por sí sola puede convertir un Smart TV opaco en un dispositivo verdaderamente privado. En la práctica, la elección se reduce a mantenerlo desconectado o limitar al máximo el acceso que tiene a tu red doméstica y al mundo exterior.

La respuesta de LG no resuelve el problema central

Sin sorprender a nadie, LG calificó el informe de Gamers Nexus como «falso» o, dicho de otra manera, fake news. Posteriormente, la compañía publicó una declaración más detallada sobre la privacidad en los Smart TV, lo que llevó a Gamers Nexus a responder punto por punto en un vídeo específico.

Irónicamente, al intentar refutar la investigación, LG terminó confirmando varios de los hechos expuestos. El ACR realmente funciona con contenidos transmitidos por HDMI y puede combinar las huellas digitales generadas con información sobre el televisor, la fuente del contenido y la red utilizada. La tecnología también puede utilizar redes Wi-Fi cercanas para estimar la ubicación del dispositivo. LG reconoció además que los datos de visualización pueden compartirse con LG Ad Solutions. En lugares como California, que cuenta con algunas de las leyes de privacidad más estrictas de Estados Unidos, esto podría considerarse legalmente una venta o compartición de información personal.

La defensa de LG se basa esencialmente en dos argumentos: los usuarios dieron su consentimiento y el ACR envía huellas digitales, no grabaciones completas. Pero nadie acusó a la compañía de subir películas enteras a sus servidores. El problema es que el televisor identifica todo lo que pasa por sus puertos HDMI y vincula esa actividad con datos del dispositivo, de la red, de la ubicación y de la publicidad.

Del mismo modo, afirmar que el ACR es «opcional» no convierte toda esta situación en algo aceptable. No cuando la opción Seleccionar todo aparece destacada, los ajustes tienen nombres confusos, las funciones favorables al seguimiento aparecen activadas por defecto y averiguar exactamente qué estás aceptando requiere miles de pulsaciones y horas de lectura legal. LG insiste en que no utiliza dark patterns. Lo que nunca explica es por qué su interfaz se comporta tanto como si los utilizara.

La respuesta de LG puede aclarar algunos detalles técnicos, pero, si acaso, sirve para confirmar cuánta recopilación de datos puede esconderse detrás de una pantalla aparentemente común. Tanto la investigación como el vídeo de respuesta merecen verse completos. Demuestran que el problema va mucho más allá de una configuración concreta o de un dominio especialmente insistente: un Smart TV dispone de micrófonos, tecnologías de seguimiento y una posición privilegiada para observar la vida dentro del hogar. «Apagado» debería significar apagado, y un televisor utilizado únicamente como monitor debería comportarse como tal, sin exigir 2.705 pulsaciones de botón y casi 50.000 palabras de jerga legal para conseguirlo.

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